domingo, 13 de enero de 2013

I say a little prayer.

A veces, si se desea algo con la suficiente intensidad, puede que la vida te lo conceda. No hablo de deseos ambiciosos, ni de deseos egoístas, simplemente hablo de deseos a secas. Deseos pequeños, deseos que pueden ser factibles, pequeños detalles que con el transcurso de los años he aprendido a valorar.
Hace unas cuantas entradas, sin ser del todo consciente, sin pretenderlo y sin formularlo claramente, pedí un deseo. Y hoy me han comunicado que a corto plazo, puede que se cumpla. En verdad es una chorrada, puede que no cambie mi vida o que apenas la afecte, pero lo considero como un pequeño guiño que me ha hecho Dios (o la vida, para quién le guste) para decirme que aunque esté cansada de calcular (y sufrir) tensiones, Él no se olvida de mi.

Y yo, he aprendido a conformarme y he aprendido a valorar estas pequeñas cosas, que aunque sean pequeñas, hacen que mi mundo gire de una manera un poco más llevadera.




No hay comentarios:

Publicar un comentario